martes, 14 de julio de 2015

ASESINATO DE 15 MAPUCHES POR CARABINEROS

Matanza de Forrahue: 15 mapuche asesinados por Carabineros en recuperación de territorio



Oct 27, 2012

Por: Salvador Rumian Cisterna (Millalikan)

Un 19 de octubre de 1912, a eso de las 5 y media de la mañana, salió desde Osorno un contingente compuesto por unos 45 carabineros y guardianes, al mando del mayor Julio Frías, rumbo al sector denominado Forrahue, ubicado a unos 15 Km. al oeste de dicha ciudad. Junto con los funcionarios policiales iba un periodista del periódico osornino “El Progreso” (de tendencia liberal) y el preceptor judicial Guillermo Soriano encargado de fiscalizar el desalojo de un grupo de familias mapuche, “ocupantes ilegales” de los terrenos del llamado Fundo Forrahue.
Dicha orden de desalojo fue dictaminada a favor del particular Atanasio Burgos Villalobos quien, habiendo agotado todos los medios judiciales y extra-judiciales para legitimar la propiedad de los terrenos adquiridos fraudulentamente por su padre, logró obtener una sentencia judicial para expulsar a los mapuche de las tierras que ancestralmente habían habitado.
Por esos días el Apo Ülmen Francisco Nailef, del territorio de Sragwe (jurisdicción de Rahue), se encontraba en Santiago haciendo todas las gestiones posibles con las autoridades chilenas para evitar el desalojo. Importante es mencionar que Atanasio Burgos había amenazado con sacarle la cabeza al Cacique (y patearla), si éste presentaba el caso a las autoridades de la capital chilena.
Lógicamente, Nailef no se iba a dejar amedrentar por las amenazas de Burgos y, como legitima autoridad tradicional, hizo lo que tenía que hacer. Lamentablemente, las gestiones del Apo Úlmen no impidieron los trágicos sucesos posteriores… pero continuemos con los hechos.
A las siete y media de la mañana, el contingente policial llega a las casas del fundo de Atanasio Burgos. Allí esperaban 25 carretas que acarrearían las pertenencias de los desalojados. Serían esas mismas carretas las que transportarían, más tarde, los cadáveres de aquellos que dieron su vida en la defensa del territorio.
Del fundo de Burgos salió -nuevamente- el contingente policial rumbo a la ruka de Juan Acum, la primera de 18 casas a ser desalojadas y la más grande. En el trayecto la tensión aumenta con el sonido guerrero de la trutruka, que anuncia un inminente enfrentamiento…
Estrategias
El mayor Frías ordena a algunos hombres adelantarse y explorar el lugar. Los exploradores informan que los weichafü están concentrados en la casa de Acum y que el camino se encuentra bloqueado con grandes troncos. Con un par de yuntas de bueyes logran despejar el camino y acercarse a su objetivo. Frías ordena desmontar a 15 hombres y disponerse en formación de tiradores.
La vivienda de Juan Acum se encontraba en el fondo de una ladera y rodeada de “barricadas” para impedir el paso de carabineros. Desgraciadamente estos dos factores facilitaron a la fuerza pública la acción de disparar sus fusiles Mauser, armas letales de gran alcance.
La estrategia de defensa mapuche fue la siguiente: fuera de la casa de Acum se encontraban algunas mujeres y niños provistos de garrotes para un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Era previsible que carabineros trataría de capturarlos y alejarlos de la casa sin una excesiva violencia (sin disparar). Por su parte, la mayor parte de la resistencia se parapetó dentro de la casa esperando la entrada de los efectivos policiales. En total hablamos de unos 25 weichafü dispuestos a resistir el desalojo.
Según el informe del mayor Frías, leído por el Ministro del Interior el 21 de octubre de 1912 en la Cámara del Senado, los Mapunche refugiados en la casa estaban armados de “armas de fuego, otros con palos y horquetas y algunas mujeres con tiestos de agua caliente”. En el recuento de armas, posterior al desenlace fatal del desalojo, los mapuche supuestamente tenían “cuatro escopetas, un rifle, siete cuchillos, una lanza antigua, tres machetes, dos hechonas, una hacha, un fierro largo, un martillo y cuarenta y tres garrotes [sic]”. Nos adelantamos un poco. Volvamos a la secuencia de los acontecimientos.
El enfrentamiento
El mayor Frías, una vez leída la orden de desalojo, se acercó a la vivienda para ordenarles a los parapetados ocupantes que salieran del inmueble y que no se resistieran, debido a que cualquier acto de defensa sería inútil y traería fatales consecuencias. La respuesta no podía ser otra: “los indios me contestaban diciéndome que estaban todos dispuestos a morir y que ni siquiera me atreviera siquiera a atacarlos”. Así estuvo unos diez minutos hasta que dio la orden de desalojar a los “usurpadores”.
Es así como los efectivos policiales se abalanzaron sobre las mujeres y los niños que estaban fuera de la casa para retirarlos de la línea de fuego. Pero las malgen y los pichikeche resistieron heroicamente logrando herir a algunos carabineros.
Al ser detenidas algunas mujeres, salen de la casa dos wentru, los más “fornidos”. A uno de ellos, Francisco Acum, se le vinieron encima tres carabineros. Al respecto el periodista de “El Progreso” escribe: “haciendo un verdadero derroche de fuerza echó a tierra sus contrincantes, en vista de lo cual, se avalanzaron otros tres carabineros, logrando de amarrarlo después de asertarle algunos golpes en diversas partes del cuerpo [sic]”.
Según Frías y el periodista de “El Progreso”, durante la reyerta (supuestamente) se produce un disparo desde el interior de la casa que hiere en el abdomen a un sargento de carabineros de apellido Arias, en el instante preciso que recibía un garrotazo en la cabeza por parte de una malgen. No se ha podido determinar si la bala que hirió a Arias efectivamente salió de un arma disparada por algún mapunche o fue disparada por otro carabinero en forma accidental. Aparte del sargento Arias, resultaron heridos otros seis carabineros por garrotazos y quemaduras con agua caliente, pero que en la balanza no representaron riesgo vital alguno.
La ejecución
Al ver que la resistencia mapuche no mermaba, Frías ordena a su tropa hacer la primera descarga al interior de la vivienda. Según el mismo mayor, después de la primera descarga algunos mapuche, armados, salen de la casa y huyen hacia el monte sin hacer fuego sobre ellos. Esto último es, por lo menos, extraño: si tenían armas para defenderse, ¿Por qué no las emplearon? ¿O es que dichas armas nunca existieron?
Frías ordena una segunda descarga. Gritos desgarradores se escuchan desde el interior de la vivienda. No obstante aquello, es probablemente que hubiera una tercera descarga, tal como afirmaron algunos testigos. Queda en evidencia que el procedimiento realizado por carabineros no corresponde a un desalojo. Lo que aconteció esa mañana fue una inmisericorde ejecución.
Una vez que cesaron los disparos, carabineros hace ingreso a la sruka de Acum. El periodista de “El Progreso” relata:
“Sobre aquel sinnúmero de cadáveres y heridos, que habían quedado tendidos en el suelo, lograron después reducirlos, comprobándose que algunos de ellos estaban heridos y, sin embargo luchaban.
La bravura de los indios, es verdaderamente innarrable, pues si una gota de sangre les queda en sus venas, la pierden defendiendo su causa.
El cuadro que presentaba la habitación, repleta de muertos y heridos era desgarrador, horroroso. La sangre, humeante, aun corría por todas partes”.
Frías también destacó la valentía mapuche en la defensa de su tierra, en declaraciones al periódico santiaguino “La Unión” (ligado al partido Conservador), el 30 de octubre de 1912, afirmó:
“Y la bravura de la mujer indígena es más grande aún que la de los indios. ¡Hasta los niños! En vez de asustarse de las balas, miraban todo con la mayor impasividad… Ninguno se rindió! Qué raza!”
Una descendiente de un testigo cuenta:
“Y un viejito Acum estaba escondido en un hoyo de esa casa. Llegaron, dispararon, los mataron. Este viejito se estaba haciendo el muerto y de repente entra un teniente a taparlo, a darle un puntapié y el viejito se levanta con su palo y le planta un palo al teniente. Y en eso el teniente le mete como cuatro o cinco tiros, lo dejó allí mismo al pobrecito”.
Pasado el mediodía carabineros conducía en carreta a los muertos, heridos y prisioneros hacia la casa del usurpador Burgos, donde los heridos habrían recibido las primeras atenciones médicas. Siguieron más desalojos en las casas vecinas sin mayor resistencia por parte de los, una vez más, humillados y pisoteados mapuche. A eso de las dos y media, la tropa vuelve a Osorno con ocho carretas que llevan prisioneros, heridos, muertos y el dolor de un pueblo.
El rol del opresor y la del mapuche
Como consecuencia del brutal desalojo, 15 mapuche perdieron la vida; 8 mujeres y 7 hombres. Entre estos 15 weichafü se encontraba un niño de tan sólo 11 años y tres mujeres embarazadas. No olvidemos a los 10 hermanos mapuche que resultaron heridos en este acto de barbarie.
Me detengo aquí, un momento, para hacer la siguiente pregunta ¿Es sustancialmente distinto el procedimiento irracional, brutal e inhumano empleado por las fuerzas policiales en el desalojo descrito con el procedimiento utilizado actualmente en los sistemáticos allanamientos a comunidades en la actualidad?
Respecto al número de disparos efectuados aquel 19 de octubre, el Fiscal Militar a cargo de la investigación determinó que se efectuaron de 20 a 25. Sin embargo, tan solo los heridos tenían 24 heridas de bala sin considerar a los 15 mapuche ejecutados extrajudicialmente.
Un periodista del diario santiaguino “La Unión” que visitó Forrahue, con dirigentes de la Sociedad Caupolicán (que tuvo una postura vergonzosa frente a los hechos acaecidos), contabilizó un mínimo de 60 disparos. En la edición del 21 de octubre de 1912 del periódico “La Unión” se lee:
“Las tablas de la cocina o pieza común donde se concentraron los indios han sido desprendidas o macheteadas en los puntos donde dieron los disparos, precaución tomada por los carabineros para borrar las huellas, según dijeron los indios”.
(Como el lector podrá darse cuenta, por suerte las fuerzas armadas y de orden de Chile históricamente han sido tan incompetentes que al momento de borrar los indicios de las innumerables atrocidades que han cometido, siempre dejan más certezas de su actuación.)
Ahondar en los detalles posteriores y las consecuencias de lo que la historia ha llamado “La Matanza de Forrahue” es tarea del lector de estas humildes líneas. Me contento con centrarnos en el ejemplo de valor, resistencia y dignidad de los hermanos y hermanas heridos y asesinados por defender el legado de nuestros ancestros: la tierra.
No pretendo hacer de esta humillante y triste derrota una épica y magnánima victoria, como lo ha hecho la historia chilena con el hundimiento de la Esmeralda y la muerte de Arturo Prat. Una derrota es una derrota. Y punto. Claro está, que hay un abismal diferencia entre ser derrotado con la frente en alto y dejarse derrotar. Pero tampoco nos vayamos a los extremos.
Si bien el Pueblo-Nación Mapuche ha sido derrotado en muchas ocasiones y de muchas maneras, aún estamos vivos y tenemos muchas batallas que ganar: recuperar nuestra antigua religión, recuperar nuestro territorio ancestral y el respeto por nuestros mayores, hablar nuestro idioma, recuperar el equilibrio biológico de la Ñuke Mapu (los Pueblos Originarios somos la salvación de este planeta y la alternativa al modelo económico, social y cultural imperante), derribar los actuales conceptos de “desarrollo”, “progreso” y “crecimiento”, recuperar un estilo de vida más sano, fortalecer la familia, revitalizar el diálogo y el contacto interpersonal, recuperar la alimentación sana que teníamos, realizar más actividad física, reaprender a disfrutar de las cosas simples, y… que sé yo.
De todas las batallas que nos quedan, tenemos que empezar por la más difícil: por la interna, la del día a día. Creo que cada Mapunche está consciente de “esa” lucha interior que tiene que ganar, así que nada más diré (escribiré) al respecto.
IMPORTANTE: Respecto a la cantidad de ejecutados en Forrahue, la cifra “oficial” es 15 … pero es posible que dicho número sea superior.
Fuentes:
Para escribir este remedo de ensayo me basé en la información contenida en la Tesis para optar al grado de Licenciado en Antropología “La Matanza de Forrahue y la Ocupación de las Tierras Huilliche” de Jorge Vergara del Solar, Universidad Austral de Chile. Valdivia, 1991. 
(Texto tomado del sitio PAÍS MAPUCHE)

viernes, 26 de junio de 2015

EL PRIMER MÁRTIR DEL PERIODISMO CHILENO

Luis Mesa Bell, el primer mártir del periodismo chileno

domingo, septiembre 24, 2006

Con cierto orgullo puedo decir que cuento entre mis antepasados con una remarcable figura del periodismo nacional, cuyo nombre, sin embargo, no es del todo conocido.

Se trata de mi tío Luis Mesa Bell, joven reportero del Santiago de los años 20 que desde temprana edad colaboró en diversos medios de comunicación, haciéndose hacia inicios de la década de 1930 un prestigio que lo llevó a asumir como director de la revista Wikén.

Su ácida pluma, así como su estilo frontal, sumado a un fuerte compromiso con la verdad, lo pusieron en la mira de los criminales, hasta que en plena investigación del caso Anabalón fue asesinado brutalmente. Su cuerpo fue encontrado a fines del año 1932 en una zona de Carrascal donde hasta hoy se encuentra una animita en su recuerdo.

Mi buen amigo Claudio Rodríguez, colaborador de este blog, ha escrito un artículo sobre Mesa Bell que les ofrezco a continuación como un modo de dar a conocer algo más de la labor realizada por este periodista, que dio la vida por mantener en alto una profesión que hoy pareciera servir sólo para descuerar intrascendencias de modelos, futbolistas y animadores venidos a menos:

El primer mártir del periodismo chileno

Pese a su corta edad -aún no cumplía 30 años-, además de integrar el movimiento socialista NAP (Nueva Acción Pública), Luis Mesa Bell ya había cumplido labores como editor en el diario La Nación, director en El Correo de Valdivia y La Crónica, además de participar en la fundación de otros medios escritos menores y de marcado tinte político. Tal vez por este motivo, en sólo cuestión de semanas pasó de colaborador a redactor y de redactor a director de Wikén. Esto último ocurrió en octubre de 1932 y de inmediato modificó el estilo liviano y de variedades de la revista por otro más agresivo e ideológico, semejante al que ya había desarrollado en La Crónica. Así se sucedieron las denuncias sobre los corredores de la bolsa negra, los servicios de aseos y jardines, las Milicias Republicanas (para infiltrarse en sus cuarteles se disfrazó de albañil), además del tráfico de morfina, heroína, cocaína y opio en el puerto de Valparaíso ante la inoperancia policial.

Sin embargo, su investigación más importante -la última que llevó a cabo- tuvo que ver con la desaparición del profesor primario Manuel Anabalón Aedo. Desde el inicio del primer reportaje referido a lo que la opinión pública comenzó a llamar “caso Anabalón”, aparecido el 22 de octubre de 1932, Mesa Bell hizo gala de su pluma grandilocuente, agresiva y sensacionalista que constituía su marca registrada:

¿Cuatro y no sólo Anabalón fondeados por la dictadura de Dávila?

-Revelaciones inéditas sobre la desaparición del profesor de Antofagasta.

Las madres de todo el país han sentido tambalear sus corazones ante el misterio de aquel profesor de 20 años que desapareció en las fauces mismas de la Sección de Investigaciones.

Sin otro delito que una mentalidad puesta al servicio de los obreros, el profesor Anabalón, nuestro primario de Antofagasta, aparece ahora como nueva víctima de las dictaduras que el oro de la burguesía imperante levanta para detener el avance de las ideas que amenazan con derrumbarlas...”.

La institución a la que Luis Mesa Bell hizo referencia en su texto correspondía a la Sección de Seguridad de Investigaciones, policía secreta creada a fines de la década del 20’ por Carlos Ibáñez del Campo para darle un soporte legal a la represión política de su dictadura y que en el papel dependía del Cuerpo de Carabineros. A partir de esta publicación, surgieron las primeras grietas en la plataforma de impunidad que mantenía a sus agentes en calidad de intocables, lo que explica la destemplada reacción surgida desde los altos mandos que no descartaron recurrir a todo tipo de métodos -unos más santos que otros- para silenciar las denuncias de Wikén.

Tal era la convicción del periodista del acierto de sus afirmaciones, que no dudó en calificar a Investigaciones como una auténtica “mafia chilena”. Precisamente, por contar con todas las facilidades para ocultar sus crímenes “(...) las flagelaciones más horripilantes, los secuestros arbitrarios y las detenciones más abominables quedaban sin castigo alguno (...) Nadie ha recibido castigo por ello (...) -denunciaba Mesa Bell-. (Por el contrario,) procesos silenciados, órdenes de libertad condicional, fronteras abiertas”.

Más adelante, el periodista informó detalladamente sobre las últimas horas con vida de Manuel Anabalón. Catalogado de subversivo por los agentes del régimen de facto de Carlos Dávila -militaba en el Frente Único Revolucionario, movimiento afín al Partido Comunista-, se le embarcó en Antofagasta, junto a otros prisioneros políticos en el vapor Aisén con dirección al sur. Al llegar a Valparaíso, fue puesto a disposición de la Policía de Investigaciones del puerto, oportunidad en que se le perdió el rastro. En esta parte del relato, el reportero sabueso lanzó su más grave acusación: “La Sección de Seguridad es responsable de la muerte de Anabalón. Rencoret (Prefecto de Investigaciones de Valparaíso) es asesino de Anabalón”.

En los números sucesivos, Wikén fue entregando nuevos antecedentes del “caso Anabalón” como, por ejemplo, la ubicación exacta del cadáver del profesor en las profundidades del muelle de Valparaíso. Además, calificó de “prontuarios” las hojas de vida de algunos funcionarios de la policía supuestamente involucrados en éste como en otros crímenes, entre ellos el propio Rencoret, el director de Investigaciones Armando Valdés, el prefecto Carlos Alba, el subprefecto Fernando Calvo y el agente Carlos Vergara, apodado Guarango en el mundo del hampa. En el título de uno de estos artículos, publicado a fines de 1932, Mesa Bell acabó por firmar su sentencia de muerte: “La Sección de Seguridad: vergüenza y baldón del cuerpo de carabineros”.

Las amenazas no tardaron en llegar. Éstas incluyeron desde el director a todo el resto del personal de Wikén. Roque Blaya, publicista argentino propietario de la revista, fue agredido por un sujeto con un laque (bola de acero con mango de goma) a la salida de un restaurante del cerro San Cristóbal y que según las pesquisas de Wikén se trataba del mismo Guarango. A diferencia de Mesa Bell, el argentino salvó ileso del ataque. Las oficinas de Wikén, ubicadas en Amunategui 86, también fueron asaltadas, “operativo” en el que desaparecieron varios ejemplares del último número de la revista. En todo caso, un hecho menor, si se le compara con el asesinato de Luis Mesa Bell, ocurrido el 21 de diciembre 1932, cuyo cadáver apareció destrozado al día siguiente en un potrero de Carrascal, en la periferia de Santiago.

(Texto tomado del sitio: www.periodismoglobal.cl)

viernes, 19 de junio de 2015

Un genocidio llamado “Pacificación de la Araucanía”

Históricamente el pueblo Mapuche, nunca ha intentado invadir otros territorios, este pueblo originario no ha usurpado la propiedad de otros pueblos, sólo ha tenido que defenderse para que no le siguieran robando, primero contra los ladrones que marchaban detrás de la cruz cristiana, los imperialistas españoles, que finalmente al no conseguir derrotarles militarmente, tuvieron que respetar por lo menos parte del territorio.

Pero los principales ladrones (usurpadores) del territorio mapuche, el Walpamu, fueron la elite oligárquica y luego burguesa del Estado chileno y argentino.
En el gobierno de O’higgins se comprometió a respetar el acuerdo firmado entre los españoles y mapuche en el Parlamento de Quilín, celebrado el 6 de enero de 1641, según el cual la zona entre el Bío-Bío y el Toltén era autónoma y perteneciente a las comunidades originarias, acuerdo ratificado el 13 de febrero de 1726 por el Parlamento de Negrete, los posteriores gobiernos republicanos violaron las propias resoluciones firmadas por el primer presidente de Chile.
Tras la masacre y la derrota de la resistencia Mapuche, el estado chileno instalo al pueblo Mapuche en reducciones, y les concedió títulos de mercedes por tierras marginales donde debieron instalarse. Pero el Estado agrego un engaño adicional, los títulos de mercedes no fueron inscritos en el conservador de bienes raíces, con lo cual las tierras no aparecían con propietario mapuche.
La “Pacificación de la Araucanía”, no es más que el asesinato de miles de Mapuche, mujeres, niños y ancianos, un genocidio que tenía como único objetivo, la apropiación de las tierras Indigenas.
(Texto tomado del sitio: www.metiendoruido.com).

miércoles, 20 de mayo de 2015

LOS CARABINEROS ASESINOS DE APOQUINDO

Muerte brusca de 8 personas ocurrido el 21 de octubre de 1993, luego de que militantes del Movimiento Juvenil Lautaro, asaltaran un banco en la Avenida Apoquindo, Las Condes, Santiago de Chile, donde mataron al vigilante del edificio.

Los asaltantes subieron a un microbús que fue interceptado por la policía, iniciándose un baleo que resultó en la muerte de siete personas: 3 asaltantes, 3 pasajeros del bus y un uniformado policial, además de 12 heridos.

Los hechos

El 21 de octubre de 1993, un grupo de 5 militantes del Movimiento Juvenil Lautaro atracó la sucursal del Banco O'Higgins ubicada en la Avenida Apoquindo 6417. De acuerdo con los sobrevivientes, el móvil del atraco fue la recaudación de fondos para un eventual rescate de prisioneros políticos.
Durante el asalto, asesinaron al vigilante del edificio. Los asaltantes lograron huir con 4 millones de pesos a bordo de un taxi. A cuadras del lugar del asalto, se subieron a un microbús de recorrido intercomunal. El bus es interceptado por un furgón de Carabineros de la 17ª Comisaría de Las Condes, frente al centro comercialApumanque. Un suboficial, que intentó controlar al vehículo, muere debido a impactos de balas provenientes del interior del microbús. Una cantidad de vehículos policiales y un helicóptero rodearon al microbús, y se inició un baleo que duró varios minutos.
Hubo 6 víctimas fatales en el enfrentamiento: 3 pasajeros del bus, identificados como Marcos Villegas, Tatiana Inés Navarro Valdés (19) y Gabriela Castillo Díaz (31), y 3 lautaristas: Raúl Humberto González Órdenes ("El Gato"), Alejandro Soza Durán y Yuri Uribe Toro. También hubo en el enfrentamiento 12 heridos de diversa consideración.
La policía irrumpió en el vehículo arrastrando a los muertos y sobrevivientes, a quienes golpeó duramente, causando fracturas y amenazándolos de muerte en plena calle. Dos funcionarios policiales fueron detenidos en el lugar por hacer uso imprudente de su arma de servicio. De acuerdo a peritajes balísticos, el microbús, en el cual iban más de 20 personas, recibió entre 150 y 300 impactos de balas.

Repercusión de los hechos

El gobierno de la época, encabezado por el presidente Patricio Aylwin, respaldó el actuar de la policía. El senador Sergio Onofre Jarpa señaló que "es como una guerra. Ellos la declararon y hay que enfrentarlos al costo que sea".

Proceso judicial

Tras 8 años de proceso judicial, la justicia militar dictó las sentencias condenando a los dos lautaristas sobrevivientes, Álvaro González y Oriana Alcayaga, a un total de 81 años (40 por cadena perpetua efectiva, 20 por maltrato de obra de Carabineros con resultados de muerte, 15 por asociación ilícita terrorista y 6 por porte ilegal de armas) y 61 años (40 de presidio perpetuo, 15 por asociación ilícita y 6 por porte ilegal de armas) de cárcel respectivamente.3
Asimismo, los carabineros implicados en el baleo recibieron condenas de 541 y 240 días de pena remitida.

jueves, 16 de abril de 2015

PODER JUDICIAL CHILENO: CÓMPLICE BRUTAL DE LA DICTADURA

40 años del Golpe

La omisión del Poder Judicial ante los crímenes de la dictadura

Juan San Cristóbal  9:57 hrs.
corte
El Golpe de Estado de 1973 anuló facultades de los poderes Ejecutivo y Legislativo, y se discute la real independencia que mostró el Poder Judicial. Expertos en el tema establecen que el rechazo a miles de recursos de amparo y la amnistía sobre distintos crímenes evidencian una posición condescendiente de la Corte Suprema con la Junta Militar, un rol que sólo luego de varios años de transición permitió una viabilidad en las acusaciones contra violadores a los derechos humanos.


El 28 de septiembre de 1973, la Junta Militar de Gobierno se presento ante el pleno de la Corte Suprema para ser aceptada por el Poder Judicial, el único de los tres poderes del Estado que no anuló sus funciones luego del 11 de septiembre. El anhelo de los opositores al régimen de contar con un organismo de justicia imparcial se vio minimizado en 1974, cuando el presidente de la Corte Suprema, Enrique Urrutia Manzano, le colocó la Banda Presidencial a Augusto Pinochet.
pinochetEl académico Álvaro Fuentealba, director de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, indica que la intervención de la justicia civil se valió de distintas herramientas para eliminar todo intento de oposición jurídica: “Existe una total connivencia de la Corte Suprema con la Junta de Gobierno para la intervención de los tribunales de justicia, y eso se hace principalmente desde los juzgados del trabajo entre 1973 y 1974. Ahí se manda una señal, además de otras medidas como purgas, jueces exonerados, y luego la dictadura cambia su estrategia y comienza a usar a los juzgados militares, pero hay una actitud militante de la Suprema de esa época, totalmente alineada con la Junta de Gobierno”.
Teóricamente, se establecen cuatro puntos a la hora de analizar las falencias del Poder Judicial, en primer lugar legitimando la Junta en 1973, además de hostigar a jueces que mostraron una actitud opositora. En segundo orden, se destaca la Ley de Amnistía que restringe la persecución por crímenes cometidos entre el 1973 y 1978, período de Estado de Sitio. Un tercer punto refiere a la potestad de la justicia militar, lo que permite que uniformados eludan los procedimientos civiles y sean juzgados por sus pares. Un cuarto punto, muy importante, es la omisión del principio de Habeas Corpus, conocido en Chile por los ‘recursos de amparo’, que es cuando un ciudadano solicita protección al Estado ante riesgo de su vida por motivos injustificados.
En el libro ‘Dictadura y Poder Judicial’, Fuentealba contradice la tesis de historiadores que quitan responsabilidad a la justicia en la violación a los derechos humanos. Justamente, destaca que el rechazo de 5 mil 400 recursos de amparo en diez años son una decisión que suprime la protección del Estado sobre chilenos perseguidos por militares.
golpechile“En el Habeas Corpus, la Corte Suprema está de acuerdo en una actitud que renuncia al rol de cautelar de la libertad y la seguridad individual. La Corte llega a un acuerdo en que todas las solicitudes de amparo serían centralizadas a través del ministerio del Interior, lo que es absurdo porque las personas eran detenidas en cuarteles secretos de la CNI, y el ministerio sistemáticamente informaba que no hay antecedentes, lo que es obvio, ya que son detenciones arbitrarias al margen de cualquier procedimiento”, indicó.
El abogado Nelson Caucoto ejemplifica que “un rechazo a un recurso de amparo se traduce en una sentencia de muerte”, y destaca que esta posición no varió mucho luego de 1990, con Pinochet al mando del Ejército.
A su juicio, la ausencia de una política decidida del Ejecutivo, es factor que explica un lento cambio en la magistratura para enjuiciar por distintos delitos: “El Poder Judicial se influencia de poderes políticos, sociales, le llegan señales. Y si ve un Ejecutivo temeroso de los militares, no tiene carne de mártir. Si las autoridades que manejan el Estado no son capaces de una señal de avance, el Poder Judicial no va a contrariar la impresión gubernamental. De alguna manera los presidentes influyen en lo que dice y hace el Poder Judicial, sin que eso implique privarlo de independencia e imparcialidad”.
Otro aspecto incidente es la promulgación de la Constitución de 1980, con un carácter presidencial que resta independencia al Poder Judicial. En esta línea, la periodista Alejandra Matus, autora de “El libro negro de la justicia chilena”, destaca que el documento no justifica la omisión de su rol: “La Constitución define el carácter de la institucionalidad democrática, autoritaria y que a la justicia le deja un papel reflexivo de aplicar la ley sin más, una excusa de los jueces para justificar sus decisiones. De hecho con la misma Constitución, los jueces derogaron la ley de Amnistía, sin que hubiera un cambio constitucional para ello”.
A través de estos y otros gestos simbólicos, los analistas en derecho establecen una posición de la justicia como aliado del régimen dictatorial, amparando las violaciones a los derechos humanos cometidas por la DINA, con un período de amnistía desde el Golpe hasta 1978, un período negro a la hora de contabilizar los crímenes cometidos por esta dirección de inteligencia.
En esta dirección, la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación en 1991 -que deriva en el Informe Rettig- destaca que la actitud del Poder Judicial en dictadura “produjo un agravamiento del proceso de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, tanto en lo inmediato, al no brindar la protección de las personas detenidas en los casos denunciados, como porque otorgó a los agentes represivos una creciente certeza de impunidad por sus acciones delictuales, cualquiera que fueren las variantes de agresión empleadas”.

(Texto tomado de: www.radio.chile.cl)

sábado, 7 de febrero de 2015

A Eduardo Frei Montalva no le debemos nada…..

Por Pablo Varas

(Publicado el 05 Agosto 2014)
Frei Montalva para que ganara la elecciones presidenciales de 1964 recibió mucha ayuda. Fue el candidato de la CIA y el ejemplo que los Estados Unidos tenía para América Latina en los años sesenta; la consigna fue la revolución en libertad. La Alianza para el Progreso iba repartiendo leche por todos los colegios, ayudando a los pobrecitos con hambre, diseñando planes de planificación familiar, y con la varita mágica del dinero tocaba los hombros de la clase política y generales de las Fuerzas Armadas de aquellos años. La CIA pagaba como si se tratara de saldos y novedades. Larga era la fila de “asalariados” Demócrata Cristianos, de El Mercurio en las oficinas de la embajada de los Estados Unidos, con la mano/poruña extendida.
Generales chilenos recibían sueldos en pesos/dólares. Habían firmado sus contratos en sus cursos de la Escuela de las Américas, Manuel Contreras entre ellos, y también de los que participaron en la planificación del asesinato el general Schneider. Sucede que el uniforme bien planchado y haciendo juego con zapatos lustrados, es un objeto que se puede vender o también arrendar, finalmente la historia militar Latinoamericana deja en evidencia que la estrellas al valor valen poco, no resisten una invitación a una recepción en una Embajada, y se derriten al olor y la sombra del dólar.
En los años sesenta la revolución cubana era joven, Guevara estaba vivo, Africa quería romper las cadenas del colonialismo, los soviéticos gozaban de buena salud y por los pasillos de la Casa Blanca aún se sentía la gran derrota de Playa Girón, de este lado de la calle todos gozaban de buena salud.
Frei Montalva ganó sus elecciones con una campaña presidencial extremadamente violenta y agresiva. Cada pancarta y afiche, cada frase en las radios tenía el inconfundible color del billete verde. Los Estados Unidos no descansaron, enviaron publicistas, dinero para propaganda, pagaban las encuestas……….una campaña del terror.
Eran también los años de la guerra fría, el mundo dividido en dos. Todos tenían que colocarse en algún lado para la foto, y Frei Montalva se colocó junto a los empresarios mineros norteamericanos que en esos años eran los dueños de toda la minería de cobre, Andes Copper Minning, Railway Company. Todos nuestros recursos estaban en manos de extranjeros, y ellos colocaron todos los millones que hacían falta para que la Democracia Cristiana ganara las elecciones presidenciales de 1964.
Trajeron desde Miami a Santiago a Juana Castro, la hermana de Fidel y la pasearon por radios, diarios y revistas para que hablara en contra de Salvador Allende. Juana Castro decía que si Allende ganaba las elecciones presidenciales, los niños chilenos serían llevados a la Unión Soviética, que las familias serían separadas. Juana Castro lanzaba todos los dardos contra su hermano diciendo que era un carnicero, porque en Cuba la sangre corría por las calles.
En esos tiempos de propaganda electoral había un afiche que decía que no se le podía entregar una locomotora a un niño, y otro mostraba un tanque con la bandera de la Urss frente a La Moneda…..esos juegos del PDC.
Salvador Allende había recorrido su tercer intento para llegar a La Moneda, limpio, impecable, con un programa tan vigente en esos tiempos como en los actuales, extremadamente digno y consecuente.
Pero Chile tenía problemas mucho más graves que los actuales. Los cordones de marginalidad eran enormes, Pudahuel se llamaba Barrancas, las callampas pasaron a llamarse marginales. Los indicadores de analfabetismo eran abismantes. Brutal la mortalidad infantil, eran los tiempos del Chacal de Nahueltoro, del Congreso de Chillán de 1967. Elmo Catalán y Tirso Montiel mueren en Bolivia, eran días también de…… Chaihuin.
Entre 1964 y 1970 los trabajadores defendieron sus derechos a salarios dignos, la CUT era un referente de un respetado prestigio, estaba en todas las manifestaciones. Las banderas de la central de trabajadores eran las que iban en primera fila de las manifestaciones obreras, no como ahora, en que sus dirigentes están entregados al modelo y la corrupción.
1964 - 1970 fue un periodo muy triste para la clase trabajadora y los más pobres…..Frei Montalva mandó a matar a los trabajadores.
Fue en Chile donde las calles se llenaron de sangre obrera. La historia de la patria tiene escrita que la calle se llena de demandas cuando el hambre está calando en los huesos, cuando sencillamente el futuro no está cerca. El promedio de vida no era el de estos tiempos, entonces es entendible que los sindicatos llamaran a ocupar las calles, lo pedido era muy justo.
Esta historia triste comienza en el año 1966. El día 3 de enero se inicia una huelga en el sindicato minero de El Teniente, esos asuntos de mejoras salariales que son consecuencia de que los patrones no quieren pagar lo que corresponde. Las grandes mineras se llevaban nuestro cobre regalado por la clase política de aquellos años, los yanquis se resistían a subir los salarios, recordaremos que en esos tiempos la población universitaria solo era de un 3%........país pobre.
Las huelgas obreras en nuestra historia siempre han sido de carácter reivindicativo. Está en la historia de la vida política chilena, la huelga de los mineros de Lota, pero las balas siempre son disparadas desde la vereda de los patrones……
A la huelga de El Teniente se suman otros campamentos mineros, El Salvador, Potrerillos, Llanca, Barquito, solidaridad de clase obrera, el mismo pliego de peticiones….. pan, techo y abrigo. Los pobres con hambre dan miedo y se declara estado de emergencia, el Gobernador era un militar, se llamaba Roberto Viaux Marambio. Siguiendo las normas establecidas, los dirigentes son detenidos, sus casas allanadas y el miedo comienza a fabricarse en los cuarteles con el aval de los dueños de las minas.
Frei Montalva ordenó que los mineros que apoyaran la huelga fueran expulsados de los campamentos, en El Salvador 300 familias fueron enviadas a Pueblo Hundido sin más pertenencias que sus propios vestidos. Los días de huelga también tienen un largo relato, el hambre se pasa en ollas comunes, es decir mantener el hambre esperando el día siguiente
El día 11 de marzo los mineros y sus familias estaban en el local del sindicato, era casi la hora de almuerzo, los camiones militares fueron llegando a la plaza del pueblo con personal armado, van a desalojar el sindicato, empezó a correr la voz de boca en boca.
Se llamaba LUIS HALD, era teniente de carabineros, él es quien da la orden de entrar para detener a los dirigentes sindicales que se encontraban en el interior del local. Todo se llenó de lacrimógenas lo que hace el aire irrespirable. Mujeres y niños intentan salir por las ventanas, todo se hace un infierno. El miedo lo inunda todo, qué hacer en esos instantes cuando la vida no vale nada frente al poder del Estado uniformado, y con tantas armas.
Los obreros que estaban en esos momentos en el sindicato se defendieron, lanzaban sillas y mesas, desde el otro lado, eran balas de guerra, una matanza donde la responsabilidad es Eduardo Frei Montalva.
Osvaldina Chaparro Castillo tenía treinta años, estaba embarazada de tres meses, su marido era un huelguista, la balas le rompieron el baso, y varias fracturas, finalmente es anemia aguda la causa de su muerte, asesinada por orden de FREI MONTALVA. Francisco Monárdes Monárdes, minero en huelga, muere por un disparo en la cabeza. Mauricio Dubó Borquez, minero en huelga, tenía 25 años, murió por desgarro de hígado y fractura medular, seis balas disparadas por los militares entraron en el abdomen. Manuel Contreras Castillo. Marta Egurrola Riquelme. Luís Alvarado Tabilo, una bala le partió el corazón. Ramón Contreras Pizarro, tenía 22 años. Delfín Galaz Duque obrero de 37 años……masacre de huelga obrera. El Congreso formó una comisión para investigar lo sucedido. La patria aún espera quién dio orden para gatillar piezas fiscales (balas) a tantos blancos móviles con salarios precarios.
Salvador Allende estuvo en el cementerio cuando fueron enterrados los trabajadores asesinados bajo el gobierno de Frei Montalva, pero todo aquello no sería lo último, es por eso que a Frei Montalva………….NO LE DEBEMOS NADA. 

(Tomado de www.elclarin.cl)

domingo, 14 de diciembre de 2014

PRINCIPALES CRIMINALES DURANTE LA DICTADURA DE PINOCHET (ALGUNOS)

Lista resumen de represores y torturadores

I. Identificados en Villa Grimaldi:
  • Manuel Contreras Sepúlveda, entonces máximo responsable de la DINA.
  • Marcelo Moren Brito, "El Ronco", jefe de Villa Grimaldi en el período.
  • Miguel Krasnoff Marchenko, "Capitán Miguel", nivel de decisión superior en Villa Grimaldi
  • Fernando Laureani Maturana , "Teniente Pablo", integrante equipo
  • Maximiliano Ferrer Lima, "Max", integrante de equipo
  • Ricardo Lawrence "Cachete", integrante de equipo
  • Osvaldo Romo Mena, integrante equipo.
  • Humilde Ramos, "La Comandanta", integrante de equipo.
  • Ciro Torrés, integrante de equipo.
II. Identificados en Cuatro Alamos:

José Manzo Durán
III. Identificado en Tres Alamos
Conrado Pacheco
IV. No identificado en Villa Grimaldi
Médico joven, descrito en el texto.